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LA INDIGNACIÓN CON BOLSONARO: LA VERDAD DE CÓMO MURIÓ EL PADRE DE LA EX PRESIDENTA BACHELET EN SU CELDA EN LA CÁRCEL

07.09.2019 01:57

Especial Cambio21. La indignación con Bolsonaro: La verdad de cómo murió el padre de la ex presidenta Bachelet en su celda en la cárcel

 

El presidente brasileño, el ultra derechista Jair Bolsonaro, lanzó una durísima crítica a la alta comisionada para los derechos humanos de la ONU, la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet, a quien acusó de defender a "vagabundos" y atacó incluso por el lado personal.

"Señora Michelle Bachelet: Si no fuera por el personal de (Augusto) Pinochet, que derrotó a la izquierda en 1973, entre ellos a su padre (Alberto Bachelet), hoy Chile sería una Cuba", dijo Bolsonaro en respuesta a declaraciones de la ex Presidenta chilena, quien criticó la violencia policial y la situación de los derechos humanos en Brasil.

Alberto Bachelet no fue derrotado: Sufrió la brutal tortura mientras estaba detenido en la cárcel

Luego que el presidente brasileño, Jair Mesías Bolsonaro, un ex militar, un extremista, misógino, fascista y adorador de las dictaduras de derechas y de las violaciones de los derechos humanos por parte de las fuerzas armadas, quedó flotando en el aire cómo murió el padre de la presidenta Michelle Bachelet.

Hay varios testigos que vieron los últimos minutos de vida de Alberto Arturo Miguel Bachelet Martínez. Estaba preso en la Cárcel Publica que estaba ubicada en la calle General Mackenna con las esquinas de Amunategui y Teatinos, que comprendía toda una cuadra en el centro de Santiago.

Ahí lo habían llevado para unirse a los presos comunes y a sus compañeros de la Fuerza Aérea, algunos que estaban derechamente contra el Golpe de Estado y otros que por delación de sus propios compañeros, habían sido detenidos y llevados a ese centro de reclusión.

Alberto Bachelet era un general de la FACH y había sido designado en 1972 por el presidente Salvador Allende como secretario de la Dirección Nacional de Abastecimiento y Comercialización (DINAC), cargo en que tuvo que dirigir las Juntas de Abastecimiento y Control de Precios (JAP).

Para el golpe de 1973, el General Bachelet se desempeñaba en la Dirección de Contabilidad de la Fuerza Aérea de Chile (FACh). Como se opuso al Golpe de Estado del 11 de septiembre, fue detenido por primera vez el mismo 11 de septiembre de 1973 en su oficina del Ministerio de Defensa. Liberado esa misma noche, su casa fue allanada el 14 de septiembre y él fue arrestado nuevamente.

Estuvo recluido en la Academia de Guerra Aérea de la FACh (AGA), siendo su director el entonces coronel Fernando Matthei, padre de la actual alcaldesa de Providencia. En dicho lugar fue objeto de interrogatorios y torturas por parte de sus propios compañeros de armas. En diciembre es detenido nuevamente y enviado a la Academia de Guerra de la Fach donde es salvajemente torturado con golpes, corriente eléctrica, sacos mojados sobre su cuerpo para no dejar huellas, quemaduras de cigarros en su pecho y espalda y otras torturas.

En una carta a su hijo Alberto, (que falleció) que vivía en Australia, relataba: "Me quebraron por dentro, en un momento, me anduvieron reventando moralmente —nunca supe odiar a nadie— siempre he pensado que el ser humano es lo más maravilloso de esta creación y debe ser respetado como tal, pero me encontré con camaradas de la FACH a los que he conocido por 20 años, alumnos míos, que me trataron como un delincuente o como a un perro".

Muere en su celda de un ataque cardíaco el 12 de marzo

El día 11 de marzo de 1974 Alberto Bachelet de 50 años es llevado desde la cárcel pública a lo que sería su último brutal interrogatorio. Singularmente 32 y 40 años después su hija, la doctora Michelle Bachelet, ese mismo día llegaba al máximo cargo del país: El 11 de marzo de 2006 y el 11 de marzo de 2014 asumía la presidencia de la República.

El general Bachelet estaba delgadisímo y sufría arritmias. Y la prensa de derecha decía que jugaba basketball. El día que muere, nunca nadie jugó basketball en la cárcel.

Un relato del capitán de la Fach, Jorge Silva, que dormía junto al general Bachelet en su celda para 12 personas señala que el 11 de marzo de 1974, llegó en la noche muy demacrado. Muy angustiado. Y durmió mal. Venía a maltraer luego de la torturas y apremios de sus propios amigos y compañeros de armas.

En Ciper Chile relata lo siguiente del día de la muerte de Bachelet:

"Esa mañana, el general Bachelet y yo estábamos de turno para el lavado de las cosas del desayuno. Y la gente se ha olvidado que precisamente esa mañana fueron a la cárcel el capellán Gilmoure y el capellán de la cárcel a hacer una misa. La hicieron en el patio donde nosotros estábamos. El general Bachelet no fue a la misa, era masón, y nos quedamos los dos en la celda mientras el resto se fue a la misa, porque yo estaba haciendo el desayuno y él estaba lavando la vajilla. Y en un momento él me dijo: “Flaco, me siento mal”. “Mi general, recuéstese en la cama de mi general Sergio Poblete”, le dije.

"Porque ésa era la primera litera de la celda. Se recostó y me dijo: “Pásame la trinitina”. Yo le pasé las tabletas. Se las echó a la boca y me di cuenta que estaba transpirando mucho. Le tomé el pulso y me di cuenta que estaba fuera de control. Recuerdo que grité y le pedí a no sé quien que trajera al doctor Yáñez (Álvaro Yáñez del Villar), otro de los prisioneros políticos. Apenas entró el doctor Yáñez a la celda lo examinó y de inmediato dijo: “¡Está teniendo un infarto!, ¡ayúdame!”.

"Entre los dos lo bajamos de la cama y pusimos al general en el suelo. Y el doctor Yáñez se montó encima de él empezando a hacerle masajes cardíacos. Me acuerdo que incluso trató de sacarle la prótesis dental que tenía y no pudo. Entonces Yáñez me dijo: “¡sóplalo!, ¡sóplalo!, ¡hay que hacerle respiración boca a boca!”. Fue muy impresionante porque todo el resto estaba en la misa y la música de fondo eran los cántos de los presos en la misa: “El señor es mi pastor….”. Una cosa muy siniestra. Estábamos en eso cuando de repente entra el alcaide de la cárcel con el practicante:

-¡Qué está pasando aquí! -dice el alcaide haciendo a un lado al doctor Yáñez.

Cuando el practicante se aproxima, Yáñez lo interpela: “¡¿Qué le va a hacer!?”.

-Le voy a poner adrenalina en la boca –responde el practicante.

-¡No sea ignorante! ¡Cómo le va a poner adrenalina a un hombre que está inconsciente! –dice con urgencia Yáñez.

-¡Qué sabe usted! –lo increpó el practicante.

-Yo sí sé lo que le pasa, porque soy médico –dijo Yáñez y volvió a acercarse al general

El alcaide sacó al practicante de la celda y se lo lleva, cerrando la celda. Nos quedamos con Yáñez adentro y a los pocos minutos vuelve el practicante con una camilla, colocan al general Bachelet sobre la camilla y salen.

El doctor Yáñez relata: “Me fueron a decir que estaba mal, ‘parece que se va a desmayar’. Hablé con el alcaide: ‘está grave el general Bachelet, hay que llevarlo a una unidad de cuidados intensivos’. Tenía un ataque de arritmia, se estaba colapsando. ‘Por favor, hay que llevarlo.

El Hospital J.J. Aguirre estaba a cinco minutos’. Me dijo que no podía hacerlo: ‘La FACh prohíbe sacar a nadie sin autorización’. ‘Pida la autorización telefónica’. ‘No puedo, tengo que mandar un oficio’. ‘Por favor, se va a morir. Yo lo acompaño. Encadéneme a la camilla’. Había que combatir el colapso.

“No se pudo. ‘Se está desmayando’. No tenía pulso y no respiraba. Comenzamos a hacerle boca a boca y masaje cardíaco. Lo llevamos corriendo a la enfermería. Seguimos en lo mismo. A los 20 minutos vi que no logramos crear pulso y dije está muerto dejémoslo tranquilo. ‘Descansa de toda esta porquería’”).

-Usted y el doctor Yáñez lo vieron morir…

Yo tengo la impresión de que el general Bachelet salió muerto de la celda. Y le voy a decir por qué. Porque cuando lo subieron a la camilla, se le soltaron los esfínteres. Yo lo vi. Para no olvidar esos momentos… Y cuando lo hablé con mi mujer, que es enfermera, me dijo que eso pasa cuando una persona se muere. A mi general se lo llevaron a la enfermería y eso es lo que sé, porque nunca más lo vi. Han salido muchas versiones. Muchos han querido ser el último que tuvo a Bachelet en sus brazos, pero la verdad es que sólo estábamos el doctor Yáñez y yo. Nadie más. Excepto el momento en que entra el alcaide con el practicante. La otra mentira que se ha dicho es que el general Bachelet había estado jugando básquetbol en la mañana. ¡Mentira! Porque ese día, por la misa, no se jugó básquetbol. Y a ella concurrieron los uniformados que estábamos presos y también fueron civiles presos".

Según el informe de su muerte, Alberto Bachelet, de 50 años, falleció a causa de "un paro cardiorrespiratorio producto de la mala condición física y psicológica en que había quedado".

En noviembre de 2014 fueron condenados como autores de las torturas los coroneles Edgar Cevallos y Ramón Cáceres, ambos a cuatro años de presidio, inhabilitación absoluta para derechos políticos y también inhabilitación absoluta para cargos y oficios públicos durante el periodo que dure la condena. Ceballos murió en febrero de este año 2019. Cáceres aún vive.

Los nombres de los torturadores de la Academia de Guerra de la FACH (AGA) quedaron grabados en la memoria de los detenidos y contra ellos se interpusieron nuevas querellas. Varios de ellos ya han fallecido.

Los torturadores del AGA:

Orlando Gutiérrez Bravo, General (r)

Sergio Lizosoain Mitrano, Coronel (r)

Julio Tapia Falk, Abogado

Cristián Rodríguez, Asesor legal

Jaime Cruzat, Asesor legal

Víctor Barahona, Asesor legal

Jaime Lavín Fariña, Comandante de grupo (r)

León Duffey, Comandante de Escuadrilla (r)

Edgard Ceballos Jones, Comandante de Grupo (r)

Ramón Cáceres Jorquera, Comandante de Escuadrilla

Florencio Dublé, Capitán (r)

José García Huidobro, Teniente (r)

Juan Soler Manfredini, General (r)

Eduardo Fornet, Coronel (r) que se desempeñaba como secretario de la FACH;

Carlos Cáceres, Comandante de Escuadrilla (r) piloto,

Gonzalo Pérez Canto, Comandante de Escuadrilla (r) piloto,

Alvaro Gutiérrez, Capitán de Bandada (r) piloto,

Víctor Mettig, Capitán de Bandada (r) piloto,

Juan Carlos Sandoval, Teniente (r)

Franklin Bello, Teniente (r)

Juan Norambuena, Suboficial (r)

Hugo Lizana, Sargento de Aviación (r)

Humberto Berg Fontecilla, Coronel médico de la FACH (r)

Sergio Sanhueza López, Coronel Ingeniero

Javier Lopetegui Torres, Coronel (r) piloto

Carlos Godoy Avendaño, Comandante de Grupo (r) piloto

* Cambio21 - Alfredo Peña

DIA INTERNACIONAL DEL DETENIDO DESAPARECIDO: “UN TEMA PENDIENTE EN CHILE ES LA UBICACIÓN DE LOS CUERPOS DE LOS DESAPARECIDOS”

06.09.2019 23:43

Día Internacional del Detenido Desaparecido: “Un tema pendiente en Chile es la ubicación de los cuerpos de los desaparecidos”

 

 

Hasta el día de hoy, no se ha logrado la justicia en la inmensa mayoría de los más de 1.200 casos de detenidos desaparecidos en Chile. A pesar de que estamos en el quinto periodo de gobierno civil en Chile, la impunidad continúa.

46 años han vivido en morgues, cementerios, lugares eriazos, en el Servicio Médico Legal, en las afueras del Tribunal de Justicia e incluso encendiéndole una vela a una tumba que está vacía. Así ha sido la historia por 46 años de más de mil familias que aún buscan a sus familiares que fueron detenidos durante la dictadura y jamás regresaron a casa.

Aunque también hay otros casos más desgarradores en que un padre o una madre fallece sin finalmente te saber qué fue lo que pasó con su pequeño que hoy aparece en huesos sin una historia del porqué fue torturado, del porqué fue arrebatado de su hogar.

El 21 de diciembre del 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas manifestó su preocupación, en particular, por el aumento de las desapariciones forzadas o involuntarias en diversas regiones del mundo. Por estas razones y por ser una práctica que amargamente durante el siglo XX se practicó masivamente en distintos lugares del planeta, deciden declarar el 30 de agosto como el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.

A cuarenta y seis años del inicio de la dictadura y casi treinta del retorno a la democracia, la situación en Chile no ha permitido tener la información existente sobre el destino de los secuestrados, y tampoco obtener justicia en un alto porcentaje de esos casos. Así lo refrendan las cifras oficiales que indican que de las más de mil personas que figuran como desaparecidas, apenas 104 fueron encontradas.

Las causas judiciales

En relación a las causas judiciales, a diciembre de 2018 el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos informó que tramitaba 451 procesos por ejecuciones (correspondientes a 851 víctimas) y 266 por desaparición (618 víctimas). A lo que se suma que el último informe de derechos humanos de la Universidad Diego Portales estableció que solo en un 22,1% de los casos oficializados de desapariciones y ejecuciones se dictó una sentencia entre 1995 y junio de 2018.

En una reciente revisión, el Comité Contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas expresó su preocupación por el reducido número de víctimas localizadas y recomendó a Chile intensificar sus esfuerzos para incoar las investigaciones o acelerarlas que están en trámite.

“Se ve en este gobierno de derecha, de extrema derecha, compuesto por muchos golpistas, la determinación de que se instale la impunidad como una realidad en el país”, son las palabras de la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Lorena Pizarro a Cambio21, quien además asegura que el Poder Judicial actúa en la misma línea que lo hacen las autoridades, pues son ellos quienes están haciendo “eco de la voluntad del gobierno de cumplir con compromisos adquiridos con la mal llamada familia militar”.

En ese sentido, dijo que es necesario que se avance en materia de justicia, pues aunque se han hecho muchos juicios contra los autores de las violaciones de derechos humanos los resultados de los procesos dejan mucho que desear, ya que no solo se da la posibilidad de aplicar beneficios a los condenados, o se les envía a cárceles especiales, sino que además no existen respuestas para las familias quienes, a pesar de que se cumplirán 45 años del golpe de Estado, siguen sin saber dónde y cómo murieron sus seres queridos.

Por esto afirmó que es necesario que los chilenos se comprometan con las futuras generaciones, pues “el nunca más es tarea de todos”, y solo con la unión y la lucha contra la impunidad se podrá garantizar que este tipo de hechos que afectaron al país durante la dictadura militar no se vuelvan a repetir.

Nelson Caucoto: “Al país le hace falta sanidad”

Para el emblemático abogado de DD. HH. Nelson Caucoto, “el trabajo judicial, es un trabajo incesante que en Chile es una de las pocas democracias en transición que tiene una cantidad de causas judiciales que sorprende, son más de 1200 procesos abiertos en este minuto y no se me ocurre ninguna otra sociedad donde se hayan violentado los derechos humanos cuando han transcurrido cerca de 46 años.

A ello agregó que “todos los días se están dictando sentencia, procesamientos, se me ocurre que las causas de derechos humanos y los procesos ya no tienen la cobertura mediática que tuvieron en el pasado, pero me parece bien, porque así los jueces pueden trabajar con más tranquilidad, y eso a mí me parece importante, en tercer lugar yo diría que Chile ha ido saldando bien la deuda histórica que tenía con los Derechos Humanos, hay mucho más todavía por hacer, sin embargo se ha hecho bastante, pero ya existe una jurisprudencia firme dentro de las cortes en el sentido de la indescriptibilidad de los casos se ha avanzado en el campo de la preparación, hay más verdad, hay más justicia que hace diez años atrás, y eso es tremendamente importante, porque esta sociedad despertó a estas causas no más de diez años a la fecha, eso explica que haya gente que está siendo procesada y condenada que tiene tan avanzada edad, porque ellos estuvieron resguardados por una impunidad oculta, por una impunidad que les permitió vivir muy tranquilos y que ya están viendo que esa impunidad se acaba a medida que los juicios avanzan.

En cuanto al gobierno que esté de turno, ¿influye que sea de derecha el que está actualmente para avanzar con los casos?

La verdad es que eso no influye, lo que más influye es el trabajo de los tribunales, yo creo que los tribunales se han ido instalando una jurisprudencia que es muy sólida, que es progresista con respecto a los derechos humanos, que aplica un derecho internacional, porque en el derecho internacional está la solución a este tipo de problemática, antes no se leía ningún avance, y precisamente los jueces creían que solo el derecho interno era el que podría resolver estos casos y hoy en día ya no, ya saben que es el derecho internacional quien tiene que preocuparse de eso.

¿Cuál es el sentimiento que tiene al resolver algún caso luego de varios años?

Se ha llegado al esclarecimiento de las causas, se ha llegado a la identificación de restos, pero yo creo que este plano aún estamos al debe, estamos cerrando muchas veces la investigación de uno de los cuerpos pero sin saber dónde está su paradero.

Y esas respuestas están en Punta Peuco, y sería bueno que esas personas en términos de entregar la información para que no hagan sufrir a la gente, es decir un tema pendiente aún en Chile es la ubicación de los cuerpos de los desaparecidos, como podemos vivir tan impávidos teniendo todavía cerca de mil chilenos que no volvieron nunca más a sus casas, porque el terrorismo los hizo desaparecer, y eso es un tema pendiente, y a eso hay que abocarse, es una obligación de la sociedad en su conjunto, que es infinita, tenemos que trabajar hasta encontrar a los seres queridos que desaparecieron.

Abogados jóvenes se interesan por los DD.HH.

En el día del Detenido Desaparecido lo conmemoraron, ¿qué le parece que las generaciones que no vivieron el golpe los recuerden, se informen de lo que pasó y que aún los tengan en la memoria?

Yo fui jefe de la oficina de derechos humanos de la Corporación de Asistencia Judicial, cerca de 21 años fui jefe de esa oficina, y mi gran sorpresa es que hasta el 2014, que fue el último año en que yo estuve ahí, la oficina fue la más demanda por los egresados de las universidad chilenas, yo creo que hoy día son más, y eso quiere decir que no hay casos más importantes que de derechos humanos para los egresados de la carrera de abogados, y eso te demuestra el nivel de conciencia que existe en nuestros jóvenes y eso es garantía que el futuro tiene que ser distinto, que cuando uno habla del “nunca más “ son estos jóvenes los que tendrán que construir nuevamente el nunca más.

Más del 60% de los chilenos no vivieron el golpe militar y que importante y reconfortante, que manera optimista podemos ver el futuro al ver a los jóvenes que hoy en día se preocupan por esta temática, porque hay deudas del pasado que hay que resolver civilizadamente.

¿Podemos hablar de tiempos para estas familias que aún esperan la verdad?

No hay plazos, los tiempos cronológicos del diario vivir son distintos a los que tienen los familiares. Han transcurrido 46 años desde el golpe de estado, pero en el corazón de los familiares que perdieron un ser querido no han transcurrido ni un minuto, entonces son tiempos muy distintos, ellos van a esperar hasta el último día, hasta su último suspiro de vida que les quede en su corazón para seguir luchando y para hacer justicia y hacer verdad. Esta lucha se llega en generación, y cada día que hay una condena, es un acto de justicia, un acto de sanidad, y esta sociedad necesita sanarse.

* Cambio21 - Maria Kovacz

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