Identifican a 11 asesores del Presidente Salvador Allende asesinados el Peldehue

  Identifican a 11 asesores del
  Presidente Salvador Allende
  asesinados en Peldehue

El horror causado por la jauría civico-militar de la Dictadura.

 

La confirmación de identidades la hizo la Unidad de Derechos Humanos del Servicio Médico Legal con apoyo de un laboratorio genético austríaco. Ellos sufrieron una doble muerte: las balas de la metralla y el desentierro para desaparecer en el mar.

Los restos de 11 detenidos desaparecidos arrestados el día del golpe militar en el Palacio de La Moneda, fueron definitivamente identificados por el Servicio Médico Legal con la colaboración del laboratorio de genética de Innsbruck en Austria.

La información fue entregada ayer a los familiares por el director del SML, doctor Patricio Bustos, quien previamente había entregado los informes al juez Juan Fuentes Belmar que instruye la causa por los desaparecidos de La Moneda.

Las identidades corresponden a Enrique Paris Roa, 40 años al momento de su detención; Héctor Pincheira Núñez, (28); Óscar Lagos Ríos (21); Julio Moreno Pulgar (24), Julio Tapia Martínez (24),Héctor Urrutia Molina (22), Juan Vargas Contreras (23), Óscar Avilés Jofré (28), Jaime Sotelo Ojeda(33), Manuel Castro Zamorano (23) y Luis Rodríguez Riquelme.

De esta lista, Paris y Pincheira eran asesores del Presidente Salvador Allende y el resto eran integrantes de la seguridad personal (GAP) del Mandatario. Las identidades de Lagos, Moreno, Tapia y Vargas, aparecieron como "lanzados al mar" en el informe sobre el destino final de 200 detenidos desaparecidos que entregó el Ejército en enero de 2001, luego de la mesa de diálogo de derechos humanos realizada en 2000.

"A pesar del paso del tiempo, de las limitaciones tecnológicas y de los obstáculos que pusieron los ejecutores de estos hechos, hemos logrado con el equipo multidisciplinario de la Unidad de Derechos Humanos de nuestro servicio, avanzar en el proceso de identificación de víctimas de la dictadura con metodología muy acuciosa en el área de la Arqueología, la Antropología, como también de los laboratorios extranjeros acreditados para la extracción de ADN, obteniendo resultados positivos", dijo el doctor Patricio Bustos.

El 11 de septiembre de 1973 en La Moneda y alrededores fueron arrestados cerca de 40 personas, la mayoría de ellos asesores y GAP de Allende. Los detenidos fueron llevados al regimiento Tacna y dos días después sacaron a unos 20 de ellos en dos camiones, los condujeron al campo de entrenamiento de Peldehue, al norte de Santiago, y los mataron disparándoles con ametralladora. Comandante del Tacna era entonces el coronel Joaquín Ramírez Pineda.

Quienes recibieron a los detenidos en Peldehue para supervisar que efectivamente los eliminaran, fueron el mayor Pedro Espinoza Bravo, quien después integró la Caravana de la Muerte y la DINA, y el teniente Julio Vandorsee Cerda.

El entonces subteniente del Tacna Jorge Iván Herrera López manejó la ametralladora matándolos de a uno en uno, como lo contó a La Nación Domingo en diciembre de 2002. Los cuerpos fueron arrojados a un pozo seco de unos 10 metros de profundidad que luego dinamitaron para cubrir los cadáveres.

 

EL DESENTIERRO

 

Cerca de la Navidad de 1978, un destacamento del Tacna que ahora comandaba el coronel Hernán Canales Varas, ubicó el pozo y desenterró los cuerpos para ensacarlos y lanzarlos al mar a bordo de un helicóptero Puma del Comando de Aviación del Ejército, entonces a cargo del coronel Fernando Darrigrandi Márquez.

El desentierro formó parte de la llamada Operación Retiro de Televisores que se desarrolló por todo el país para desenterrar los cuerpos de los prisioneros asesinados sepultados en fosas clandestinas, y lanzarlos al mar o incinerarlos como ocurrió en algunos regimientos del sur. La orden la impartió el dictador Augusto Pinochet a través de un criptograma de la Comandancia en Jefe del Ejército enviada a todos los regimientos del país a fines de 1978.

En el verano de 2001, la jueza Amanda Valdovinos inspeccionó el lugar en Peldehue y halló el pozo desde donde desenterraron los cuerpos. Desde allí se extrajeron cerca de 500 piezas óseas que quedaron del desentierro realizado con una retroexcavadora.

La información había sido aportada bajo reserva de identidad en la referida mesa de diálogo, sin embargo no correspondió al sitio donde finalmente se encontraron los restos.

Por el desentierro fueron condenados nueve oficiales y suboficiales (R) sólo a 270 días de prisión cada uno, con libertad vigilada.

El proceso por los crímenes de los desaparecidos de La Moneda sigue abierto y por el están procesados, entre otros, el mismo Pedro Espinoza, Ramírez Pineda, Jorge Iván Herrera, el general (R) Herman Brady, quien era el comandante de la Guarnición Militar de Santiago, y un grupo de suboficiales ya retirados que participaron en el traslado de los prisioneros a Peldehue y que luego también formaron parte del equipo que desenterró los cuerpos. Algunos de ellos son Eliseo Cornejo, Bernardo Soto, Teobaldo Mendoza y Juan Riquelme Silva.

 

 

 

Asesores de Salvador Allende asesinados por la Dictadura
Enrique Paris Roa, 40 años al momento de su detención y Héctor Pincheira Nunez de 28 años de edad, eran al momento de su detención en 1973 asesores del Presidente Salvador Allende.
 

 

 

 

Mártires del GAP    Los jóvenes que dieron su
  vida por la seguridad de
  Salvador Allende

Leales al juramento que hicieran, el darlo todo en la defensa de la vida y la integridad del Presidente.

A la una de la madrugada del martes 11 de septiembre de 1973, los 20 jóvenes que se mantenían de guardia en la casa de descanso presidencial, llamada El Cañaveral, en el barrio alto de Santiago de Chile, escucharon la voz de “Bruno”, jefe del dispositivo de seguridad presidencial, el Grupo de Amigos Personales (GAP), ordenándoles acudir a los dormitorios. Las noticias sobre la situación nacional no le causaban una preocupación extrema, porque durante los últimos meses, sobre todo desde el 29 de junio - día del "tanquetazo" o "tancazo"-, los rumores de golpe de estado ya eran rutina.

A la misma hora, hacia el centro de la capital, en la casa de Tomás Moro N° 200, residencia oficial del presidente Salvador Allende, “Carlos Álamos”, el jefe de la escolta de seguridad presidencial, ordenó redoblar la guardia de la residencia y a los otros 20 jóvenes retirarse para descansar.

El día había sido tenso, la situación política era complicada, reflejándose en los rostros agotados del Presidente y sus colaboradores, que hasta esa hora seguían reunidos. Murmuraban sobre los rumores de algunos regimientos acuartelados y de sospechosos camiones militares que circulaban cargados de soldados.

El mismo 11 de septiembre de 1973, pero ya a las siete y media de la mañana, el presidente de Chile, Salvador Allende y su escolta salieron desde la residencia presidencial de Tomas Moro hacia el palacio de La Moneda.

Fue la última vez que la flota de los famosos FIAT 125 negros* hicieron, como lo habían hecho todos esos mil días, su veloz recorrido.

Junto con Allende viajaban Jaime Sotelo, Julio Tapia Martinez, Oscar Enrique Balladares Carocca; Juan Jose Montiglio, Segundo Ramos Gonza­lez, Enrique Balladares Quiroz, Eduardo Ojeda, Wagner Erick Salinas Muñoz, José Freire Medina, el doctor Ricardo Pincheira, Antonio Aguirre Vasquez, Carlos Arenas Nilo; Cesar Vargas Morales, Luis Araya Araya, Alejandro Moraga, Manuel Mercado, Oscar Reinaldo Lago Ríos, Oscar RamIrez Barría y Jorge Osvaldo Orrego Gonzalez.

Eran miembros del GAP y de carabineros, y todos entraron a La Moneda para defender el gobierno popular contra el golpe militar de Pinochet. No tuvieron dificultades porque la guardia de palacio seguía siendo fiel al Presidente.

En La Moneda se juntaron aI grupo de seguridad siete detectives, además de los amigos y funcionarios de gobierno que llegaron al lugar una vez que fue conocida la noticia de la sublevación militar.

Los integrantes del GAP tomaron sus puestos. Desde 1970 siempre se había previsto que algo así podía suceder. Y sobre todo en los últimos meses. La defensa de la Moneda estaba planificada, y la decisión del GAP ya estaba tomada. Todos permanecerían allí junto a su jefe Salvador Allende.

Las tareas de control de quienes llegaban, de disposición y de localización para enfrentar eI anunciado bombardeo que se vendría, se hicieron sin que hubiera necesidad de reuniones ni de órdenes o contraórdenes.

Jaime Sotelo y Manuel Mercado estuvieron permanen­temente al lado de Allende. No hubo deserciones o síntomas de que alguien quisiera dejar su puesto de combate. La Moneda fue bombardeada y a pesar del humo y del incendio se continuó combatiendo y defendiendo al presidente. En una de las ventanas de Morande y Moneda, un joven de unos 20 años disparaba una ametralladora punto 30. El arma era parte del arsenal de la casa militar para la defensa del palacio. Antonio Aguirre Vasquez disparó hasta que recibió ocho balazos y fue transportado herido a la posta sanitaria. Desde allí su rastro se perdió para siempre. Pero su imagen recorrió el mundo a través de una foto que lo mostraba con un mechón de pelo rubio caído sobre la frente, cumpliendo el papel que se le había asignado desde que entró al GAP.

 

 

¿QUÉ ERA EL GAP?

 

Fue el presidente chileno Salvador Allende quien bautizó, más en broma que de veras, con la sigla GAP - Grupo de Amigos del Presidente- al equipo de hombres que lo protegían y que se convirtió casi en una Ieyenda.

Desde mediados de la campaña electoral que lo llevó al gobierno el 4 de septiembre de 1970, el GAP acompañó y tuvo como principal y única tarea durante los mil días de su gobierno popular velar por su vida.

El esquema de seguridad presidencial por el que pasaron unos 120 jóvenes militantes del Partido Socialista y del MIR, fue tema recurrente de la prensa opositora a Allende y llenó de paginas acusadoras con fotos de la vida “fuera de la ley” del equipo en diversos diarios y revistas contrarios al gobierno.

Después del golpe militar, la revista “Vea” publicó un reportaje sobre lo que consideraba los delitos del GAP y la llenó con fotografías que irían a demostrar la verdad de las graves acusaciones.

La prensa intemacional en esos dias recibía radiofotos enviadas por sus corresponsales en Chile mostrando lo que habia sido el combate y la muerte de Allende en La Moneda. En ellas, junto al compañero presidente aparecían estos hombres jovenes que cumplieron con su misión hasta el último minuto, defendiendo la vida del presidente del gobierno popular.

Uno de los sobrevivientes del GAP intenta responder a muchas de las preguntas sobre quiénes eran estos hombres jóvenes y valientes al extremo que fueron llamados antes y después del golpe militar como “grupo armado extremista”, lo que llevó a que varios de ellos fueran fusilados a partir del mismo día fatídico del 11 de septiembre.

“Un cuarto de siglo con Allende”, el libro de Osvaldo Puccio, su ex secreta­rio privado, relata lo que fue el nacimiento del GAP, todavía en pleno apogeo de la campaña electoral, un momento en que la izquierda veía con preocupación la actitud de la derecha, que temía un triunfo del candidato de la UP.

En una de las con­centraciones, la masa popular quiso acercarse al candidato, que se vio en serios apuros para llegar aI escenario.

Eduardo “Coco” Paredes y Rodolfo Ortega, amigos de Allende, se asustaron porque la multitud podría aplastar al futuro presidente, y decidie­ron en ese mismo momento que era necesario armar un equipo de protección, con gente de total confianza y con buena preparación.

“Encontramos al compañero Fernando Gomez, militante del Partido Sociallsta, quien empezó a acompañar al doctor a pesar de que a este no le gustó”, cuenta Puccio.

Era necesario también vigilar todos los autos cuando permanecían estacionados, porque había el riesgo de que sufrieran sabotajes. Los vehículos eran todos de los propios amigos de Allende que los prestaban para la campaña.

Puccio, Paredes y Ortega tomaron conciencia entonces de que, “para cuidar al Chicho” se necesitaban más hombres, ya que a esas alturas Gómez trabajaba en permanente tensión durante unas 18 horas diarias.

“Me informé de que habia un hombre que era miembro de las fuerzas especiales del Ejército que habia sido dado de baja. Conversando con ese joven me di cuenta que tenía una sólida preparación política y una extraordinaria preparacion militar. Se trataba del ex oficial Mario Melo, militante del MIR, quien comenzó a trabajar desde ese momento como escolta de Allende" según cuenta Puccio.

A esta “tropa” de apenas dos personas, además de los “amigos del doctor” se agregó Enrique Huena, otro socialista, y cinco hombres más que puso eI MIR a disposición de Allende el mismo día 4 de septiembre, después de una charla telefónica entre Miguel Enríquez, el secre­tario general de esa organización, y el propio Puccio. Enríquez consideraba que la vida de Allende corría grave peligro, porque suponía que la derecha -el grupo terrorista Patria y Libertad- trataría de evitar su triunfo y era prioritario defender su vida.

Max Joel Marambio -conocido como “Ariel Fonta­narosa”, Mario Superby, Humberto Sotomayor, Sergio Perez Molina, Arnoldo Ríos, todos ellos miembros del MIR, llegaron a la casa de Allende de Guardia Vieja a las 10 de la mañana. “Pero sólo pudieron entrar en funciones a las tres de la tarde. No tenían ropa adecuada, porque eran hombres que habían trabajado semiocultos en las poblaciones. EI día de la elección, Allende no podía aparecer en público con “personas desarrapa­das”, según nos cuenta Puccio. Así que, en medio de todo el nerviosismo de ese día, hubo todavía que ocuparse de salir a comprarles ropa.

“Pero el GAP como tal nació como consecuencia del atentado a Schneider. Este hecho mostró cuáles eran las intenciones de la derecha y la necesidad real de que la tarea de proteger al Chicho pasara a ser prioritaria para quienes queríamos que continuara el proceso. EI primer acto público donde el Chicho apareció como Presidente electo, el funeral de Schneider, fue la primera tarea importante del GAP en tanto tal. En ese momento el jefe del dispositivo ya era Max Mararnbio y se comenzaba a trabajar en lo que debía ser su organización”, cuenta Cáceres.

 

 

EL "CUARTEL" DE LA CALLE TOMÁS MORO

 

El Partido Socialista puso, aun antes del 4 de septiembre a disposición del dispositivo de seguridad un gran número de sus militantes. Las exigencias establecidas para la selección del grupo eran la confianza política, la preparación en autodefensa y, sobre todo, su disposición a dar la vida por Allende.

Ingresaron al GAP Domingo Bartolome Blanco, “Bruno”, quien despué del año de 1972 asumió la Jefatura, que fue cuando eI MlR retiró a su gente, y Jaime Sotelo Barrera, “Carlos Alamos”, junto a otros mllitantes que venían de la seccional Pudahuel del PS.

A partir del 4 de noviembre, eI GAP comenzó organizarse mejor internamente, de acuerdo a las diferentes acciones que se deberían asumir. Sus componentes, que eran en su mayoría jóvenes estudiantes universitarios y pobladores de los barrios más pobres, aceptaron vivir desde entonces en una disciplina rígida que incluyó muchas veces períodos de guardias de 48 horas, dejando en segundo plano su vida privada, lo que los obligaba a estar alertas las 24 horas del día en su misión central, que era cuidar la vida del Presidente.

Cáceres cuenta que el GAP tuvo diversos equipos de trabajo con tareas “compartimentadas” y separadas. Un grupo se hacía cargo de la escolta presidencial, y su misión era crear anillos de protección que rodeasen a Allende en cada una de sus salidas. Otro grupo, a cargo de “Bruno” en un primer momento, era el que se encargaba de planificar las salidas del presidente, el camino que recorrerían y los autos en los que viajarían.

Existía además un tercer equipo que era uno de los mas numerosos, el de seguridad, que estaba a cargo de Juan Jose Montiglio, “Anibal”. El grupo estaba también encargado del cuidado de las casas oficiales y los lugares que frecuentara el presidente.

Había además otro equipo de servicios que se encargaba de abastecer la infraestructura del GAP; y finalmente otro, a cargo del jefe del GAP por su importancia, que era el de Informacio­nes, que tenía como fin recolectar y analizar datos y antecedentes sobre posibles atentados contra Allende.

Esa estructura, centralizada, estaba en permanente contacto con Carabineros e Investigaciones, aunque hubo al principio bastantes roces y desentendimientos.

También cuenta Cáceres que "La gente que permanecía de guardia vivía en Tomas Moro. Cuando uno estaba de franco debía estar igual comunicado con sus respectivos jefes. Y esto se hacía con una llamada telefónica. También debíamos estar atentos a la radio por si ocurría cualquier hecho que requiriera de nuestra presencia alli. No teníamos ni busca-personas, ni walkie­ talkies, ni tampoco había una radio en Tomas Moro. Todos esos implementos sofisticados, a lo “James Bond”, sobre todo para esa época eran caros, de fabricación norteamericana, no había presupuesto para eso”.

Los miembros del GAP recibían un pequeño importe para los gastos menores y personales, pero su alimentación y vestuario corrían por cuenta del ítem de gastos de representa­ción de la presidencia.

Y agrega Caceres que “Esto no era mucho, y Allende nunca pudo obtener que el Congreso aprobara un proyecto de ley a través del cual legalizar su dispositivo, lo que hubiera permitido tener un presupuesto. Todos los compañeros que trabajaban en el GAP eran miembros de sus partidos y cumplían una actividad profesional. No tenían una vida lujosa ni se la pasaban en farras, ni tampoco eran de ‘segunda clase’ para el Chicho. como se dijo entonces y después. Era una tarea partidaria que cumplíamos con gusto y conscientes de su importancia”.

El grupo de los que permanecian de guardia, vivían en una edificio especial en Tomás Moro. EI resto lo hacía en sus casas. Todos usaban intemamente un "nombre de guerra" o “chapa”, como se dice en Chile, pero en su vida civil tenían su documentación en orden y ninguno de ellos era ilegal.

Ese 11 de septiembre de 1973, junto con Salvador Allende murieron en combate sus compañeros de destino, Manuel Mer­cado y Alejandro Morales. Sus cuerpos no fueron entregados a los familiares que los reclamaron.

El resto de los integrantes del GAP permaneció con vida y todos fueron detenidos por los militares que entraron detrás del general Palacios. Junto a ellos fueron aprehendidos también los siete detectives que formaban parte de la guardia presidencial.

El testimonio de lo ocurrido ese día lo dio en México Juan Angel Seoane, inspector de investigaciones que se desempeñaba en la Presidencia. El ex funcionario policial contó que fueron llevados prisioneros desde La Moneda con las manos en alto y divididos en grupos, y que luego fueron reunidos en el regimiento Tacna e identificados por personal civil y militar. Más tarde fueron conduci­dos a las caballerizas.

“Durante todo lo que quedaba del 11 y la noche nos estuvieron preparando para fusilarnos. Nos acusaban de ser comunistas y nos decían que ibamos a morir, pues los hablamos querido matar a ellos”, dice Seoane en un testimonio publicado en Mexico en 1977. Agrega que muchos fueron golpeados hasta dejarlos casi muenos. Más tarde fueron sacados todos, menos Seoane, en un camión, el día 13. EI camión volvió solo con los soldados conscriptos que los cuidaban. “Uno de ellos se atrevió a hablarme y me dijo: ‘De buena se salvó usted’. Me contó que todos habían sido fusilados en Pel­dehue”, según el testimonio.

Domingo Blanco, el jefe del GAP, no alcanzó a lIegar a La Moneda. No bajó al centro de Santiago con Salvador Allende, quedándose dos horas más en Tomás Moro para verificar el resto de las tareas y planificar la defensa.

A las nueve y media de la mañana fue hasta Morande, con 12 personas en un auto y una camioneta. Estacionaron los vehlculos en eI garaje presidencial y vieron que venía llegando un grupo de carabineros. que acababa de sumarse al bando golpista. AI reconocer a Blanco, lo detuvieron de inmediato y lo llevaron junto al resto a los sótanos de la Intendencia.

Desde alll, “Bruno” oyó el bombardeo y el tiroteo contra La Moneda. Una vez finalizado todo, se les obligó a salir con las manos en alto y fueron conducidos a la cárcel. EI dia 14 se reencontró con sus companeros. Iban en eI camión que venía desde eI Tacna, golpeados y atados con alambres.

Fue fusilado ese mismo día. Él, como todos los miembros del GAP cumplieron con la promesa que se hacía al entrar al grupo, la de dar su vida por el compañero Presidente. Ese era un compromiso asumido con todas sus consecuencias.

* El 2 de octubre de 1973 en el Regimiento Tucapel de Temuco fueron fusiladas cuatro hombres. Los militares explicaron las muertes como un intento de fuga de dos de los prisioneros y agresión a los centinelas de parte de los otros dos. Uno de los ejecutados fue Pepe Ortigosa, de 42 años, comerciante y amigo personal del presidente Salvador Allende. Había sido buscado por la Fiscalía Militar, acusado de la existencia de una escuela de guerrillas en T. Moro. Fue él quién proveyó la flotilla de Fiat 125 negros usados por la GAP.