Testimonio de los sobrevivientes del GAP

  Testimonio de los
  sobrevivientes del GAP

GAP el Grupo de Amigos Personales que le cubrió la vida y las espaldas al Presidente Salvador Allende durante la Unidad Popular

 

La Dictadura Militar Terrorista de la Oligarquía Financiera fue la persecución atroz y el asesinato sistemático organizado de miles de trabajadores, mujeres, jóvenes, pobladores y dirigentes sociales por el gobierno de Augusto Pinochet y sus colaboradores civiles y militares. 

Los lacayos y testaferros de la CIA, que tomaron el poder en Chile el 11 de Septiembre de 1973, creían que con metralla, detenciones en masa, tortura, cárcel y exilio silenciarían la historia reciente, los horrores cometidos en regimientos, barcos de guerra y masmorras clandestinas. Los civiles y militares que fueron sostén de apoyo de la Junta se creían que eran “salvadores” y que el pueblo, principalmente los trabajadores eran “inferiores o entes del mal”, y por ende no merecían vivir. 

Durante la Dictadura, los fascistas chilenos siempre tuvieron en su mira a otros grupos que fueron perseguidos por razones políticas, religiosas o de orientación sexual. 

Nadie jamás olvidará que se desató una política de exterminio contra comunistas, socialistas, la izquierda en particular, sin olvidar el ensañamiento contra descendientes de judíos y homosexuales. 

Historias personales: testimonios de los sobrevivientes de los horrores de la Dictadura y que fueron miembros del GAP.

 

La vida por Salvador Allende

Con 23 años, la telefonista Elba Moreno Pulgar era la más joven integrante de los GAP en la casa presidencial de Tomás Moro. Allí estuvo hasta que terminaron de caer los cohetes disparados por aviones de la FACh. Testigo presencial de las primeras horas del golpe, resistió bajo una mesa el bombardeo del hogar de los Allende Bussi y escapó a Argentina sin ser jamás detenida por efectivos militares.

La vida por Salvador Allende

Yo Manuel Céspedes Rivera, salía hace poco de mi servicio militar licenciado 30 de noviembre del año 1970 y comencé a trabajar de lleno en las labores del Partido Socialista, acompañando a veces a la compañera Laura Allende y Eric Shnacke quienes pasaban siempre en nuestra casa de la comuna de Conchali, para buscar a mi papá que fue también candidato a regidor por esta comuna.

La vida por Salvador Allende

Soy Miguel Farías Cordero, Comunicador Social, sin trabajo, desde Diciembre del 2003 después que un grupo de personas de la concertación en la que se incluye un militante Socialista, confabularon para que se me quitara la fuente laboral, de subsistencia familiar, lo anterior consta en numerosos documentos comunicados de solidaridad del exterior y testigos que declaran en juicio en curso.

La vida por Salvador Allende

Por calle Morandé, a un costado del Palacio de La Moneda, salió Renato González con las manos en la nuca, mientras era apuntado por militares que en ese momento llevaban a cabo el Golpe de Estado. Pasadas las siete y media de aquella mañana, Salvador Allende ingresó a las dependencias del Palacio, lo acompañaba el Dispositivo de Seguridad Presidencial (GAP).

La vida por Salvador Allende

Combatí junto a otros tantos compañeros en la casa Presidencial de Tomás Moro, donde también ese día nos tocó custodiar a Tencha. Fue un día gris, con una llovizna fría, lleno de sin sabores, donde se destruyeron los sueños de todos los que creímos en una sociedad mas justa e igualitaria. Con mis 20 años hace poco cumplidos. Se combatió contra un ataque aéreo de dos helicópteros y los aviones de combate de la gloriosa Fuerza Aérea de Chile.

La vida por Salvador Allende

El 11 de septiembre estaba a cinco cuadras de la Moneda, pernoctando en el Hotel El Conquistador con mi compañero de cuarto, Vidal, quien habiéndose levantado muy temprano y tras salir a la calle, volvió muy asustado diciendo que la calle estaba llena de militares y policías. Junto con él me dirigí por la calle Moneda hacia el occidente hasta llegar al Palacio de la Moneda. Al llegar me dirigí al garaje, donde hacía poco que habían llegado los vehículos de la escolta.

La vida por Salvador Allende

Una vez en el mencionado cuartel nos obligan a tendernos cuerpo a tierra y boca abajo en el interior de las caballerizas de dicha institución militar. A los prisioneros que quedaron en el interior procedieron a atarles las manos en la espalda y también los píes, con un tipo de alambre conocido como "de púas" del utilizado para deslindar los terrenos ganaderos. Juan Oses Beltrán, Hugo García y yo fuimos dejados, en ese mismo estado, fuera del recinto de las caballerizas..

La vida por Salvador Allende

Ex GAP que sobrevivió al bombardeo al Palacio de La Moneda relata por primera vez, de forma dolorosa, hechos que ocurrieron en el interior de esa sede el 11 de septiembre de 1973. Se rompió un silencio de 30 años. Juan Bautista Osses Beltrán, uno de los tres escoltas del presidente Salvador Allende (1970-73) que sobrevivió al bombardeo al Palacio de Gobierno relata por primera vez, de forma dolorosa, hechos que ocurrieron en el interior de esa sede el 11 de septiembre.

La vida por Salvador Allende

Antes de que los pilotos de los Hawker Hunter bombardearan La Moneda, ya habían lanzado cohetes contra la residencia de Salvador Allende, donde estaba su esposa Hortensia Bussi. Lo insólito del ataque a la casona presidencial, conocida como Tomás Moro por la calle donde quedaba en las afueras del Santiago de aquel entonces, es que sólo acompañaban a la Primera Dama unos pocos miembros del "Grupo de Amigos del Presidente" (GAP).

La vida por Salvador Allende

Mi nombre es Juan Carlos Valderrama González, mi nombre político DAVID . Voy a contar mi historia antes de pertenecer a la escolta de Allende Gap.(Guardias Amigos Personales del Presidente Allende). Estuve trabajando en una planta arrocera en Talca, donde me di cuenta de de muchas injusticias en contra de los trabajadores y me fui a militar en el Partido Socialista en Talca.

La vida por Salvador Allende

Atrincherado en la residencia de Tomás Moro y luego que fuera bombardeada por los aviones que atacaron la sede de gobierno partió junto a sus compañeros en un auto repleto de armas y municiones a combatir a la población La Legua, donde se repliegan dos días después debido a una amenaza de fuego aéreo. Nunca vencido, se trasladó a su casa decidido a que si lo aprehendían sacaría su pistola para que no lo ultimaran sin disparar. Tenía 22 años.